Bueno, para ser sincera tuve unos cuantos.
Antes de dedicarme a escribir de manera profesional también escribía a todas horas, aunque el contenido, como es de suponer, era muy distinto. No sé en qué momento empecé a dejar de hacerlo, ni porqué terminé abandonándolo. Posiblemente gran parte de la culpa, la tenga esta red social.
Posteaba entradas con mucha frecuencia y contaba casi todo lo que me pasaba por la cabeza. Escupía lo que sentía a corazón abierto. Dibujaba con palabras, la mayor parte de situaciones en las que me veía latiendo a una velocidad más rápida de la que creía a mis recuerdos capaces de trabajar. Por si acaso algo se me olvidaba rápido.
Escribía porque quería dejar constancia de lo que estaba siendo importante para mi en cada momento. Y me hacía sentir bien. Muy bien.
Hace tiempo que pienso en (necesito) retomarlo. Digo yo que un comienzo de año es una buena excusa para intentarlo…


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